¿Se puede someter una aguamarina al calor?
Con mucho cuidado. La aguamarina es sensible al calor y puede cambiar de color, y normalmente a peor (pérdida de coloración). Por eso hay que evitar el calor al trabajar la pieza.
Las aguamarinas son sensibles y el calor puede alterar su coloración, casi siempre en el sentido de empeorarla o perderla. Al manipular o reparar una joya con aguamarina conviene mantenerla lejos de la fuente de calor.
¿Tienes una pieza así entre manos?
Estos matices (tratamientos, orígenes, sintéticos frente a naturales) son los que marcan el valor. Si necesitas seguridad con una pieza concreta, habla con un gemólogo; y cuando tengas el criterio, plásmalo en un informe verificable.
El método y los criterios son los de un gemólogo en ejercicio; el tasador siempre tiene la última palabra.
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